Medicina tibetana

La Medicina Tradicional Tibetana (TTM) asume que los tres humores, viento, bilis y flema, fluyen por los canales y proporcionan al cuerpo sangre, vitaminas, hormonas, minerales, etc. El cuerpo está hecho de los elementos fuego, tierra, agua, viento y espacio. Si uno de estos elementos no está equilibrado, esto afecta tanto al cuerpo físico como a nivel mental.

Un médico tibetano no necesita ningún aparato para su diagnóstico. Se basa en su propio conocimiento y sus cinco sentidos. El diagnóstico de la orina y el pulso son importantes herramientas para el diagnóstico final. El instrumento más importante de un médico tibetano es el diagnóstico del pulso, que muestra el equilibrio y desequilibrio en el cuerpo del paciente. La base de este análisis es la mentalidad holística, que incluye factores físicos y mentales a un mismo nivel y es, por tanto, capaz de evaluar la condición del paciente.

Después de hacer el diagnóstico hay diferentes tratamientos posibles: una recomendación para los hábitos alimenticios y los posibles cambios dietéticos; correcciones de comportamiento individual, según el tipo de cuerpo de acuerdo con la enseñanza tibetana de los elementos; y el apoyo a través de una combinación de remedios naturales, acupresión, moxibustión y meditación curativa.

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